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Autores Invitados / ALESSANDRA SANGUINETTI
 
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En los campos cercanos a Buenos Aires, Argentina, Alessandra Sanguinetti produjo una serie de fotografías titulada En el sexto día que se centra en la relación simbiótica de la gente de campo con sus animales y la tierra. Mientras trabajaba en esta serie conoció a Guille y a Belinda, cuyas familias vivían y trabajaban en las cercanías. Las dos primas tenían diez y nueve años respectivamente, cuando Sanguinetti comenzó a fotografiarlas con la intención de retratar las transformaciones físicas y psicológicas de las niñas mientras se desarrollaban. En lugar de adoptar una forma de narrativa documental más tradicional, Sanguinetti se concentró en los deseos y los sueños de sus activas imaginaciones. Sanguinetti señala, "Intenté interpretar el final de su niñez al entrar en sus espacios imaginarios. El tiempo en que los sueños, fantasías y miedos se confunden y entremezclan con la vida cotidiana se les estaba acabando y las imágenes creadas intentan cristalizar ese espacio personal y libre que iba desapareciendo". El resultado es una serie de imágenes que se presentan aquí bajo el título de Las aventuras de Guille y Belinda y el enigmático significado de sus sueños , representando no sólo una elaborada colaboración entre fotógrafa y modelos pero también una íntima relación cultivada por más de cinco años.



Al principio, Sanguinetti intervenía poco y fotografiaba a Guille y a Belinda mientras jugaban. A medida que las dos niñas empezaban a sentirse más cómodas frente a la cámara, sus improvisaciones se volvían más complejas y sus actuaciones más inventivas. Sanguinetti trabajó estrechamente con ellas para ayudarlas a traducir sus ideas en imágenes, dirigiendo el espacio donde ellas lograban representarse a sí mismas. A través de esta actividad ellas se volvieron las estrellas de su propia realidad actuando una plenitud de dramas, fantasías y fábulas, limitadas solamente por su propia imaginación, confeccionando sus propios disfraces y utilería con juguetes y objetos cotidianos y usando sus casas y el campo que las rodeaba como telón de fondo. Además de las intrincadas escenas que Guille y Belinda tramaban, Sanguinetti también las proveía con libros y otros materiales para inspirarlas a reinterpretar otras obras literarias y visuales en sus propias e inimitables maneras.



Sanguinetti señala: "Al prestarles atención y al darles el espacio para actuar sus sueños y miedos privados, logré entrar en un mundo que de otra manera hubiese quedado encerrado dentro de ellas y por último desvanecido". Guille y Belinda fueron madurando y con ellas sus sueños, ya más enraizados en lo práctico y en lo inevitable. Al imaginarse a sí mismas como novias o madres empezaron a jugar los roles que con el tiempo se veían asumiendo.



En 1839 William Henry Fox Talbot acuñó la frase "el arte de fijar una sombra" para describir su proceso fotográfico de negativo-positivo que se volvería la base del medio de la fotogafía. Desde entonces críticos e historiadores han escrito extensamente acerca del rol metafórico que la fotografía juega en preservar el pasado y en atrapar el momento furtivo. La niñez es un período muy breve de desarrollo y descubrimiento personal, y más aún para Belinda y Guille, a quienes les toca empezar a ser adultas a una temprana edad. Los enigmáticos sueños y fantasías de sus fértiles imaginaciones hubieran quedado en la oscuridad sino fuera por la atención de Sanguinetti. A través de este archivo de imágenes, tan inexplicables como las imaginaciones que coreografiaron su contenido, la sombra efímera de la juventud queda preservada.



Gary Hesse

Director Asociado



light Work

Enero de 2003
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