Sin documento no hay memoria

La foto de un rostro puede ser un “documento”. Al parecer, tiene que reunir algunas condiciones técnicas y estéticas para ser considerada como tal. Mucho o poco documento, lo que cuenta en estos tiempos es la posibilidad de reconocer al otro y poder retener su fisonomía en la memoria, o en los archivos. Afortunadamente, se pueden hacer tal cantidad de variaciones con una sola foto carnet, que el abanico de posibilidades estéticas y simbólicas es casi inagotable. En esa fuente se inspira el trabajo Guilty! que Marcelo Grossman (arriba) expone en la Galería Ernesto Catena
Según Shila Vilker “Grosman ilumina el carácter ambivalente, dual, incierto, de estos criminales, desafiando el despotismo del género icónico policial del frente-perfil. En su lugar nos sugiere que ellos, los culpables, son el objeto sacrificial de nuestra cultura. ¿Son quienes ejercen la violencia o quienes padecen la furia punitiva?”.
Hay que ver esta muestra. La podemos sumar a la propuesta de Mecha para ir a la muestra del Bicentenario en el Museo Nacional de Bellas Artes. ¿Quién organiza la visita?…



