Otra manera de contar una historia en fotos

Por John Berger
Si la fotografía cita la apariencia y si la expresividad se logra mediante lo que hemos denominado la cita extensa, entonces se nos ocurre la posibilidad de componer con numerosas citas, de comunicar no con fotografías particulares, sino con grupos o series. ¿Pero cómo deberían construirse estas series? ¿Puede pensarse en términos de una forma narrativa verdaderamente fotográfica?
Existe ya una práctica fotográfica establecida que utiliza imágenes en serie: el reportaje gráfico. Éste narra sin lugar a dudas, pero narra de forma desciptiva desde el punto de vista del extraño. Una revista manda al fotógrafo X a la ciudad Y para que envíe imágenes. Muchas de las mejores fotografías hechas pertenecen a esta categoría. Pero lo que se cuenta es en definitiva lo que vio el fotógrafo en Y. Para hablar de su experiencia con las imágenes sería necesario introducir imágenes de otros sucesos y otros lugares, porque la experiencia subjetiva siempre establece una relación. No obstante, introducir esas imágenes significaría romper la convención periodística. .
Los reportajes gráficos son el testimonio de un testigo presencial más que una historia, y es por esto .por lo que tienen que depender de las palabras para .poder superar la inevitable ambigüedad de las imágenes. En los reportajes, las ambigüedades son inaceptables; en las historias son inevitables.
Si existe una forma narrativa propia de la fotografía, ¿no se parecerá a la del cine? Sorprendentemente, la fotografía es lo contrario de las películas. Las fotografías son retrospectivas y asi se las acepta: las películas son anticipadoras. Ante una fotografía uno busca lo que estaba allí. En el cine esperas ver qué viene a continuación. Toda narrativa cinematográfica, en este sentido, es aventura: avanza, llega. El término flashback es un reconocimiento de la inexorable impaciencia por la que película avance.
Por el contrario, si existe una forma narrativa intrínseca a la fotografía fija, ésta buscará lo que sucedió, como ocurre con los recuerdos o reflexiones. La propia memoria no está hecha de flashbacks, cada uno de los cuales se mueve inexorablemente hacia adelante. La memoria es un campo en el que coexisten diferentes tiempos. Es un campo contínuo en terminos de la subjetividad que lo crea y lo extiende, pero es discontinuo en su temporalidad.
Entre los antiguos griegos, la Memoria era la madre .de todas las Musas, y estaba quizás muy estrechamente ligada a la práctica de la poesía. La poesía en aquella época, además de ser una forma de contar historias, era también un inventario del mundo visible; la poesía se nutria de metáfora tras metáfora a modo de correspondencias visuales.
Cicerón, debatiendo sobre el poeta Simónides, a quien se le atribuía el invento del arte de la memoria, escribió: “Simónides ha percibido sagazmente, o bien lo ha descubierto otra persona, que en nuestras mentes se forman imágens más completas de las cosas transmitidas e impresas en ellas por los sentidos, pero que el más agudo de todos nuestros sentidos es el sentido de la vista, y que, consecuentemente, las percepciones recibidas a través de los oídos o por reflejo pueden ser retenidas muy fácilmente si también son transmitidas a nuestras mentes por la mediación de los ojos”
Una fotografía es más simple que la mayoría de nuestros recuerdos, su campo es más limitado. Sin embargo, con la invención de la fotografía adquirimos un nuevo medio de expresión más estrechamente asociado a la memoria que ningún otro. La Musa de la fotografía no es una de las hijas de la Musa de la Memoria, sino la Memoria misma. Tanto la fotografía como lo recordado dependen de, e igualmente, se oponen al paso del tiempo. Ambos preservan el momento y proponen su propia forma de simultaneidad, en la que todas las imágenes pueden coexistir. Ambos estimulan, y son estimulados por la interconexión de los sucesos. Ambos buscan instantes de revelación, porque son sólo esos instantes los que dan razón completa de su propia capacidad de resistir el flujo del tiempo.
La fotografía puede relacionar lo particular con lo general. Esto sucede, incluso en una sola imagen. Cuando sucede a través de un grupo de imágenes, el nexo de afinidades, contrastes y comparaciones relativas puede ser mucho más amplio y complejo
John Berger y Jean Mohr. Otra Manera de Contar. Editorial Gustavo Gilli. SL



