El 22 de febrero se cumplió un año de la muestra Septiembre, día por día. La foto de arriba la hicimos el último día de la exposición en el Centro Cultural Borges. Quisimos que todos estuvieran en la foto, asi que lo ausentes enviaron sus retratos, inlcuso Artem desde Moscú, y Moises Castillo desde Guatemala.
Septiembre fue un proyecto espontáneo que nació el último día de agosto del 2006, mientras estaba en el diario, trabajando y al mismo tiempo subiendo fotos al Flickr :). Recuerdo que Bárbara Piuma me escribió (o hablábamos por teléfono?) acerca de hacer un proyecto por el estilo. Teníamos la experiencia extraordinaria de Abril día por día, en 2003. Ahora, la tecnologia de Flickr permitía que las cosas fueran mucho más fáciles. Esa misma noche inauguré el grupo. Al día siguiente había más de cuarenta miembros!
Cada dia de ese mes nuestro corazón palpitó al ritmo de la única foto que podíamos subir por día. Qué nervioso me ponía cuando llegaba casi la media noche y todavía no habia logrado nada que me convenciera! Hubo desacuerdos y discusiones, gente que se fue pero que igual aportó lo suyo.
El final fue a toda orquesta! con encuentro para cenar y organizar la muestra que ya todos soñábamos. Se hizo en el Borges y la convocatoria fue apabullante. Y llegó el momento de esta foto, que celebra pero al mismo tiempo destila algo de tristeza. Como esos buenos libros que leemos apasionadamente y cuando el final está llegando ya nos invade una nostalgia anticipada.
Lo principal era lanzar la flecha (el deseo de fotografiar y compartir). El arco fue Flickr que nos facilitó discutir, editar, aprender. Y el blanco? Nunca pensamos demasiado en alguna meta. Tal vez por eso, por que fue un recorrido natural, veloz y en la dirección correcta, es que ahora, al cumplirse un año de Septiembre, sentimos nostalgia, pero también la grata sensación que deja el trabajo bien hecho.
*Para ver cómo fue el trabajo de Septiembre, día por día, hace clic aquí
El 8 de octubre pasado tuvo lugar la última clase abierta del taller 2007 con la participación de Dani Yako y Gabriel Diaz (hacé click aqui). Hoy presentamos como adelanto del taller 2008 el primero de los videos que Pablo Tóffoli (hacé click aquí) realizó durante aquella reunión. Se trata de la exposición que hizo Gabriel acerca de la edición del libro Presagio de Dani Yako
A partir del 2008 haremos un registro en video de todas las clases abiertas como una manera de complementar los trabajos anuales del taller.
El taller deFotoDoccomenzará el 14 de abril en elEspacio Ecléctico. Su duración será de siete meses. Durante el mes de febrero se conformará el grupo de participantes. A los interesados en ser parte de este proyecto, les pedimos que nos envíen un mail para concretar una entrevista personal para ver algo del material que producen.
Les pedimos también un breve texto (de no más de treinta lineas) donde expliquen, en sus propias palabras, por qué quieren participar del taller. Y no olviden incluir algunos datos imprescindibles: edad, estudios cursados (no solo los fotográficos), algunos de sus intereses en cine, literatura, periodismo, televisión, teatro, o cualquier otra disciplina que les parezca útil al taller. Ese texto nos servirá de guía para la entrevista personal.
Algunas novedades: como se habrán dado cuenta, el taller se extiende un mes más. La finalidad de esta extensión es tener más tiempo para la crítica fotográfica y para la etapa de producción final. Por otra parte, les queremos informar que a partir de este año contamos con el apoyo del Laboratorio InterColor y del Centro Cultural Borges. Podrán encontrar más información haciendo clic aqui
El taller deFotoDoccomenzará a mediados de abril en elEspacio Ecléctico. Su duración será de siete meses. Durante el mes de febrero se conformará el grupo de participantes. A los interesados en ser parte de este proyecto, les pedimos que nos envíen un mail a: danielmerle@fibertel.com.ar
para concretar una entrevista personal para ver algo del material que producen.
Les pedimos también un breve texto (de no más de treinta lineas) donde expliquen, en sus propias palabras, por qué quieren participar del taller. Y no olviden incluir algunos datos imprescindibles: edad, estudios cursados (no solo los fotográficos), algunos de sus intereses en cine, literatura, periodismo, televisión, teatro, o cualquier otra disciplina que les parezca útil al taller. Ese texto nos servirá de guía para la entrevista personal.
Algunas novedades: como se habrán dado cuenta, el taller se extiende un mes más. La finalidad de esta extensión es tener más tiempo para la crítica fotográfica y para la etapa de producción final. Por otra parte, les queremos informar que a partir de este año contamos con el apoyo del Laboratorio InterColor y del Centro Cultural Borges. Podrán encontrar más información haciendo clic aqui
-¿Pero qué… qué sentís? Fernando, me podés hablar!
Fernando se recostó en el inodoro como pudo. Una repentina sensación de aire mezclada con imágenes de un subte lo despejaron. Un alivio: un tren que se iba sin él, un tren asfixiante en el que no quería estar. La mano en la pija, disimuladamente, un pequeño estallido casi incontenible. La salida, la escalera: llegar hasta el aire. Hasta dónde? Hasta dónde sentía el aire llegar?
Camila sale a la superficie y camina sin rumbo, un poco aturdida. Siente su cuerpo liviano, ajeno. Sus piernas van solas, a un compás que no gobierna (ni pretende hacerlo). Empieza a disfrutar de su paseo, quiere dejarse llevar.
Hasta dentro de un rato Olivia no se va a poder duchar. El vestuario está lleno de chicas de catorce y quince años, exaltadas, nerviosas por la competencia que empieza en minutos. El espectáculo no es en la pileta, es acá mismo: la transformación de los diferentes atuendos con los que llegan estas adolescentes cargadas de estereotipos, al despojo uniforme de sus cuerpitos de nadadoras. Pequeñas diferencias en sus contexturas particulares bien ejercitadas; gorras, mallas, equipos similares de todos los colores.
En un rincón, Olivia se dispone a esperar. Tiene ganas de ver a Juana. “En qué andás?” le escribe en un mensajito.
- Al final te mete los dedos una torta! Y encima vos te andás mostrando de la más enamorada. Mamá ya dijo que no, que no podia ser. A mi me jodiste la vida y ahora te venís con esta mina. ¿Sabés lo que es ella? ¿Vos sabés? Hoy la llamé..
- ¿De dónde sacaste el número? Tremendo metido, boludo. Qué te pensás? Que podés andar revisando mis cosas? Sos como la vieja, otra pelotuda!
Juana se sube las calzas azules, se acomoda el solero azul también. Enfila para la cocina. Los muebles color caoba oscura y ahora descuidados, la mesa llena de migas, restos del desayuno. La exprimidora, su única salida cuando no sabe qué hacer, cuando está ansiosa. El contrabajo es su paz. El exprimidor su desahogo.
Fernando va detrás de ella. La quiere seguir insultando. La mira de espalda. Ella está frente a la bacha de la cocina cortando las naranjas antes de exprimir. Suena el bip de su celular. Un mensaje.
Camila se mira la mano pegoteada. Tiene el impulso de llevarsela a la vagina. Esta en medio de la calle, se siente observada. No entiende qué está cambiando en ella. Piensa en Olivia y su confesión. El hermano de Juana. No los conoce ni quiere saber nada de ellos. Se lamería los dedos. El pegote se está secando como plasticola, pero tiene otro olor. Lo reconoce, se espanta.
- ¿Me seguís encima? ¿Qué querés, jugo? ¿Querés leer mi celular? ¿Qué? No te entiendo Fernando; no entiendo qué es tu vida, por qué te molesta la mía. ¿Qué te interesa saber de Olivia? ¿Por qué la llamaste?
Fernando solo ve el marco de la puerta, y el fugaz destello azul que deja Juana cuando se mete en la cocina mientras le habla. Le habla. ¿Qué está diciendo? Fernando ya no escucha. Sus piernas que le pesaban, desde los muslos hasta las plantas de los pies, ahora, súbitamente se han desvanecido casi. Son unos flacos palitos que duelen en las junturas. Fernando se asusta cuando se da cuenta que también sus brazos duelen en las junturas y los siente delgaditos, casi no los puede mover voluntariamente. Avanza de todos modos y ve el exprimidor blanco, la espalda de Juana. Sus hombros anchos, pero no tanto. Baja hacia la cintura, un pedacito de piel. Se derrumba. Baja más la vista, no puede evitarlo. Se cae de frente. Apenas arquea la cabeza hacia atrás intentando evitar el golpe contra el borde de la mesada.
Camila vuelve a casa. Entra en su cuarto y comienza a arreglar su ropa en el placard. Lo hace conscientemente. Siempre que quiere quitarse algo de la cabeza, sobre todo algo que la calienta de ese modo, se pone a ordenar, a limpiar, a pasar el trapito repetidas veces. Camila abre los cajones y dobla sus bombachas y corpiños. Los dobla en dos y los apila por colores, los de todos los dias a un lado. Hay un cajon para las bombachas que usa poco, sus preferidas. De repente encuentra una de Olivia. No son el mismo talle. La abre y la dobla. La siente bajo la palma de su mano derecha. La mano se queda ahí un momento, tibia sobre la bombacha de su hermana. De repente la abre otra vez con las dos manos, la levanta y la huele. Hunde la cara en el algodón color borravino, suave, recién lavado. Cierra los ojos.