La foto del sábado 06

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Violeta

1 comentario : Diciembre 28th, 2007 : Blogs, Fotografos, General, La foto del sábado

Cuento de domingo 05

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Agathe + Lucas. Por Bob Lightowler

La cara

Vino pues LaMente una tardecita, cuando yo había sacado la silla a la acera, y bajo el crepúsculo sentó su figura rellenita en las baldosas, a mi lado, dispuesto a trocar la sucesión del tiempo en un manojo de momentos inútiles. Sentí una inigualable finura interna como si estuvieran haciendo un encaje con mis entrañas. A continuación bosquejo parte de lo que hablamos:

LaM: ¿No es raro que los grillos canten igual en todas partes?

Yo: Yo no conozco todas las partes

LaM: Bien. Muy bien. ¿Y qué me dice de la imaginación?

Yo: Me imagino más de lo que ya vi.

LaM: Bah. Imagínese un demonio. o un gnomo.

Yo: Si.

LaM: Imagínese habitantes en ese planeta de allá, redondos y con tentáculos. Imagínese hablando por teléfono con Júpiter.

Yo: Si, si.

LaM: Imagínese una porción de carne, y dentro de esa porción a usted, pensando, sabiendo que existe, y capaz de moverla, hacerla dormir o treparse a un árbol.

Yo: No puedo. No paso de mi cara.

LaM: Lo que no se puede o no se quiere captar puede captarse poco a poco. Más si ya está imaginando desde el origen.

Yo: Bueno. Deme un apoyo.

LaM: Cierre los ojos. ¿Qué ve?

Yo: Maestro…

LaM: Cierre los ojos. Ahá. ¿Qué ve?

Yo: Un punto.

LaM: ¿Es un punto adonde querría dirigirse?

Yo: Ojalá fuese un punto de verdad.

LaM: Eso no depende de cómo lo vea, sino de quién lo vea.

Yo: ¿No lo veo yo?

LaM: Usted quiere orientarse. No obstante retrocede. ¿Cómo es usted?

Yo: Tengo la cara del hijo de Rembrandt

LaM: No se justifique. Hablemos de la orientación. ¿Usted se cree libre? ¿Cree que habría podido hacer otra cosa que lo que hizo y está haciendo? ¿O cree que las condiciones lo limitaron, que todo tenía que ser como ha sido?

Yo: Soy responsable, maestro.

LaM: Usted no ha pensado nada, mocito. Confunde pensamiento con idea. El pensamiento va de paso. Las ideas son bailarinas. Dígame: ¿Su madre cómo lo reconoce?

Yo: Me toca con los dedos.

LaM: ¿Cree que la idea que tiene de usted es la misma que tengo yo?

Yo: No sé qué idea tiene de mí. No me moleste más, vea. Dígame algo de usted.

LaM: Llevo dentro los desiertos, la arena caliente del silencio.

Yo: ¿Dentro? ¿Como si fuera… una camioneta?

Marcelo Cohen. Hombres Amables. 1998. Editorial Norma

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La foto del sábado 05

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El fin de la aventura

Jueves 20 de diciembre. Hector y Pablo comienzan la bajada desde Piedras Blancas, a 6.200 metros sobre el cerro Aconcagua. Yo, los fotografío desde lejos, mientras espero ayuda en una piedra en medio de la ladera, abrazado a mi tubo de oxígeno, con las piernas vacías y el entendimiento alterado por la altura.

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2 comentarios : Diciembre 22nd, 2007 : Fotografos, General, La foto del sábado

Cuento de domingo 04

CUATRO BURROS

Había un campo con cuatro burros, dos machos y dos hembras, pastando, más de dos crías, pequeñas. De una clase de burro muy pequeña, en la que las crías son aun más menudas. Estaban parados allí. Entro a este campo y me siento contra un manzano. A lo largo del terreno se pueden observar todas las huellas que dejaron, porque han estado semanas allí.

dsc_7193.jpgY en dos sectores ya no hay pasto, queda tierra más bien rojiza, porque todos los días, en dos ocasiones, van y en ese pedazo de tierra se ponen de espaldas, sus patas en el aire, y ruedan, sólo para rascarse, primero siempre los machos y luego las crías. Están allí y me observan y se me acercan, y huelen como burros, un olor muy distinto al de los caballos. Y los machos me tocan la crisma de la cabeza con sus patas delanteras y sus músculos, allí, son blancos. Moscas alrededor de sus ojos. Las moscas están mucho más agitadas que ellos o que la mirada curiosa con que me escrutan. Hace mucho calor. Ahora están parados a la sombra, del otro lado del campo, al borde del bosque. Allí pueden quedarse inmóviles durante media hora, especialmente al mediodía, cuando el tiemop en el campo, en el verano, se hace más lento. Una de las crías succiona la leche de la madre con sus orejas contra las ancas. Y esa leche es lo más parecido a la leche humana. Entonces, a la luz del sol distingo sus patas, la delgadez, la pureza, la increible concentración y la certeza. Por contraste, cualquier otra pata o pierna se vería intranquila. Las patas del burro son para cruzar montañas que ningún caballo puede afrontar, son patas para llevar carga inimaginablemente pesada. Si se observan las rodillas, las zancadas, las articulaciones, todas las partes de sus patas, hasta las pezuñas, no podrían ser sino patas de burro. Ahora se alejan, las cabezas gachas, pastando hierba, las orejas sin perderse el más mínimo detalle, y los observo. Y en un intercambio como éste, en ese campo, un mediodía, en la clase de compañia que nos hicimos, había un substrato, un cimiento, de algo que sólo puedo llamar gratitud.

John Berger. Boulevard Central. John Berger-David Harvey. Pensamiento Urbano. Edhasa

1 comentario : Diciembre 2nd, 2007 : Cuento de domingo, General, Papeles

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