El taller comienza a ensayar herramientas básicas para contar una historia en fotos
“El libro de fotos es una forma autónoma de arte, comparable con una pieza de escultura, una obra de teatro o una película. Las imágenes pierden su intrínseco carácter fotográfico como cosas “en sí mismas” y se convierten en partes, trasladadas a la tinta impresa, de un evento dramático llamado libro” Ralph Prins, crítico de fotografía. Leer nota completa

El album de sus fotos preferidas. En esa carpeta de tapas duras y hojas de canson negro, Horacio Coppola fue armando una selección exclusiva, mínima, de sus imágenes más logradas. Su criterio: la estética sobre todas las cosas. Siempre estuvo interesado más que nada en la fotografía como una manera de hacer arte. Claro, es inevitable cuándo de fotos se trata, librarse totalmente del aspecto documental, y también de las emociones que provoca inevitablemente cada registro. Sobre esta foto en particular, Horacio señala la exacta coincidencia entre el borde del muro y los bordes de los travesaños del poste telefónico. La estrucutura de la foto es sumamente abstracta y se sostiene solo gracias a su mirada talentosa y su increible habilidad para seleccionar. Horacio Coppola cumplirá 101 años proximamente. Ya no controla su memoria, no puede seleccionar siquiera sus recuerdos. Vive exclusivamente en el presente. Pero es muy capaz de reconocer por qué hizo un encuadre determinado en una foto tomada hace ochenta años.

Hace unos años tuve acceso a los álbumes de trabajo de Annemarie Heinrich, gracias a la generosidad de sus hijos Alicia y Ricardo. Eran varios carpetones anillados y sus folios de cartulina estaban llenos de sus fotos. Al lado de cada una anotaba prolijamente la fecha de toma, y las cantidades de copias pedidas, los tamaños, etc. En algunos casos, dividía su trabajo comercial de su actividad artística. Había carpetas donde solo se encontraban las imágenes enviadas a salones nacionales o exp
osiciones en todo el país. En la imagen de la izquierda me llama la atención el especial cuidado que puso Annemarie en la disposición de las fotos, es una obra en sí misma, simétrica y con una clara idea de las jerarquías. En las páginas de arriba, algunos estudios de desnudo, una naturaleza muerta y uno de los pocos retratos de Evita en su época de actriz de cine y radioteatros. Los textos que acompañan son información técnica, la cámara que usó, etc. No hay orden cronológico alguno ni tampoco temático. Tal vez fueron ordenadas asi para una muestra? Solo Annemarie podría decirlo. Pero la disposición de las fotos no sigue un orden establecido. Si no, por qué el desnudo de la izquierda está sobre el margen y no sobre el lomo? En todas estas tareas administrativas Annemarie iba bocetando sus pensamientos “visuales”. Hacía un juego creativo de una tarea tediosa. Actuaba como una artista.

Esta imagen es de principios del siglo XX, cuando las fotos de la familia eran un universo dimensionable. La fotografía estaba reservada para contadas ocasiones, y era sin lugar a dudas un artículo de valor y cuidado.Es sorprendente el refinamiento de esta pieza, hasta los mínimos detalles estan pensados: el grabado que ilustra la tapa, la calidad de la cartulina con exquisitos repujados en la superficie, los bordes dentados, el cordón de seda, el troquel circular que enmarca la foto. Cuanto tiempo habrá sido invertido en su confección.
La imagen se integra en un cuidado conjunto y cada uno de estos detalles convierten a esta pieza en un objeto para atesorar