“Orden y Progreso” dice la constitución de Brasil. Eros & Order es el título de la muestra de Robert Mapplethorpe que ayer se inauguró en el MALBA. Alto fotógrafo Robert, ya lo sabían. Aqui arriba les cuelgo un videito que le hice a Anne Tucker, la curadora de la muestra. Anne lo conoció muy brevemente, y cuando ella era una jovencita. Hizo una selección notable y la dispuso, con la ayuda del equipo de diseño del museo, via mail. ¿Qué tal?
“Clasica y Moderna”se llama la librería de la avenida Callao. Pues señores! Que este pibe Robert quería amalgamar lo imposible. Eros no reconoce orden alguno. ¿O si? Pero si nos tomamos la molestia de recorrer las fotos, veremos que se trata de un clásico. Si, si, encuadres certeros, pero bien planeados. Ilumnación muy cuidada. Con un estilo digno de Steichen fotografió los temas más revulsivos de su época. A tal punto fue su logro, que hoy su obra es de avanzada. Nadie se atrevió como él. Nadie fue tan conservador en su extraordinaria provocación.
Chicos, mañana lunes no estaré con ustedes. Victoria tendrá a cargo la reunión con el apoyo de Alicia. Me voy a cubrir PhotoEspaña 2010 en Madrid. Vuelvo el domingo 13. Les propongo que vayamos juntos a ver la muestra de Mapplethorpe. ¿Quién se prende?
Uno es el paisaje. No existimos fuera de un contexto, al menos visualmente!. Y si nuestra casa o nuestros seres queridos, son los elementos que de alguna manera completan nuestra imagenfrente a los demás, nuestra “imagen existencial” (ustedes me dicen si estoy escibiendo boludeces… ) está relacionada con el paisaje. El paisaje de la naturaleza, o de la ciudad, o su mixtura.
El paisaje es una sección amplia de la realidad que contemplamos. Y si, necesitamos un horizonte. A partir de estas afirmaciones atolondradas, entiendo que todos nos identificamos con paisajes que siguen tradiciones visuales. ¿Se acuerdan de nuestra reunión donde hablamos de los pioneros de la fotografía?
La foto de arriba de todo es de Florian Maier -Aichen (nota en el blog de LN, click aquí)y fue hecha al sur de Malibu, en Estados Unidos. Les pido que la observen con detenimiento. Casi casi es una de esas viejas marinas que había en la casa de mis abuelos. Hace muchos años, era más que respetable que en la sala de recibir de un hogar de clase media, hubiera una marina colgada sobre el sillón, o tal vez justo arriba de una mesa ratona.
La otra foto está hecha en Francia. Se ve una carretera y al fondo el MOnt Blanc. Les planteo un pequeño ejercicio: les pido que vean estas fotos y me digan si acaso han sido alteradas digitalmente, o de alguna otra manera. Investiguen un poco y después hablamos. Hoy veremos el tema del paisaje en la historia de la fotografía documental.
Les dejo una frase de un pionero: Henry Peach Robinson (1830-1901): “Se pueden lograr muchas cosas y crear imágenes maravillosas mezclando realidad y ficción en la imagen. No resulta tan necsario retratar la realidad, ya que una imagen veraz se consigue imitando la verdad”
Florian Maier-Aichen retoma estas ideas, y nos regala estos paisajes levemente alterados, en sintonía con los tiempos que nos toca vivir.
La foto de un rostro puede ser un “documento”. Al parecer, tiene que reunir algunas condiciones técnicas y estéticas para ser considerada como tal. Mucho o poco documento, lo que cuenta en estos tiempos es la posibilidad de reconocer al otro y poder retener su fisonomía en la memoria, o en los archivos. Afortunadamente, se pueden hacer tal cantidad de variaciones con una sola foto carnet, que el abanico de posibilidades estéticas y simbólicas es casi inagotable. En esa fuente se inspira el trabajo Guilty! que Marcelo Grossman (arriba) expone en la Galería Ernesto Catena
Según Shila Vilker “Grosman ilumina el carácter ambivalente, dual, incierto, de estos criminales, desafiando el despotismo del género icónico policial del frente-perfil. En su lugar nos sugiere que ellos, los culpables, son el objeto sacrificial de nuestra cultura. ¿Son quienes ejercen la violencia o quienes padecen la furia punitiva?”.
Hay que ver esta muestra. La podemos sumar a la propuesta de Mecha para ir a la muestra del Bicentenario en el Museo Nacional de Bellas Artes. ¿Quién organiza la visita?…
La imagen grande es de Thomas Ruff, celebrado fotógrafo alemán de la Escuela de Düsseldorf. El año pasado hubo una muestra muy importante en la Fundación PROA. (Anabella debe conocerla bien y les puede contar). Y la foto chiquita a la derecha, es un retrato que les mostré el lunes (a los apurones…. espero que la recuerden). Es una mujer pobre, fotografiada sobre el fondo de la pared de su casa. La hizo Walker Evans en los años 30, y es un símbolo del documentalismo. Pero hay una pequeña confusión! Esa foto de Evans, no es de Evans. Es una reproducción hecha por la artista Sherrie Levine. Arte apropiado, le dicen. ¿Ustedes qué piensan?
Las dos fotos encabezan la muestra Ruptures and Continuities, Photography Made after 1960 from the MFAH Collection que vi hace pocos dias en elFotoFest de Houston. Veo las fotos que están subiendo al sitio y pienso en las consignas. vuelvo sobre la imagen de esta mujer que fotografió Ruff. Es una fotocarnet. Para mi no hay duda. Sin embargo, esta imagen estrictamente documental, “sin opinión”, adquiere la categoria de arte en un museo.
Bueno, se las dejo picando y vayan comentando también aquí, si les viene bien. Los tiempos cambian y aunque las fotos permanecen inalterables, su interpretación y el contexto en el que las vemos, renueva, y a veces, modifica totalmente sus significados.