Sos igual a tu padre

Por esa época mi papá ya tenÃa una Kodak Fiesta, con cuboflash. Esta foto la hizo mi hermano Alejandro, el único autorizado a operar la cámara si no la usaba papá. La escena de la cena. Mamá siempre tensa, con un gesto de orgullo que siempre me pareció inexplicable. Papá, con la mirada perdida, perplejo, preocupado. No me gusta recordar esa época, pero si me atrae mucho la mesa: el mantel, los platos de “plastiloza”, el vino común y el sifón, la panera. El departamento donde vivÃamos estaba en la calle Montevideo, casi Sarmiento. En la pared, atrás y a la derecha de mi papá, una puertita de metal delata una caja fuerte. Ahi juntaba papá durante todo el mes la plata para pagar el alquiler. Cuando mi hermano o yo (o los dos) nos portábamos mal, mamá siempre nos decÃa: “sos igual a tu padre!”. Y yo me preguntaba en qué podrÃa ser igual a ese señor, sentado a mi lado, con la mirada en ninguna parte, siempre en silencio. Con el tiempo llegué a pensar que mi mamá tenÃa razón.



