
Fue durante el viaje de Cuenca a Madrid, después de una noche de festejo corrido para celebrar el final de “la semana de la prensa” de PhotoEspaña. Me sentÃa cansadito, desmotivado, dormido, incómodo. Mi humor se estaba poniendo entre taciturno y meláncolico. Por suerte, a mi lado estaba sentado el crÃtico alemán Hans-Michael Koetzle. Muy amable me regaló una revista donde habitualmente colabora (en alemán :p) y el boceto de un libro que está por publicar (era la maqueta con el texto falso!). Asi y todo, me sentà muy halagado por los regalitos y la buena onda.
Asi que nos pusimos a charlotear otra vez sobre la “lista de los diez mejores fotógrafos de la historia”. Ya habÃa comentado algo en el blog de LN antes de nuestro viaje a Cuenca. Y ahora Hans se detuvo a explicar las razones de por qué unos si, y otros no, figuraban en su lista. Y nos reimos de algunas de sus sentencias: “Me gustan más los fotógrafos muertos, que los vivos”, o ” Los pioneros son importantes porque han marcado el rumbo de la estética fotográfica, “. En fin, tengo un montón de citas garabateadas en mi libreta.
Pero en ese momento, cuando gracias a la conversación empezaba a despertar de mi somnoliencia, fue cuando me acordé del taller! y pensé que ya estarÃan trabajando sobre el libro de la intimidad con Vicky. Me dio un cachito de nostalgia. De verdad, lo digo. Y pensé además, que en las próximas semanas nos embarcaremos en otro ejercicio del taller que tiene que ver con “los autores favoritos” ¿Se acuerdan?. Y volvà a la lista. Por que al fin y al cabo, ustedes tendrán que hacer su lista también, y está bueno que sepan cuáles son los autores preferidos de algunos de los editores y crÃticos que me encontré en PhotoEspaña.

© Courtesy Monika Sprueth Galerie, Koeln / VG Bild-Kunst, Bonn and DACS, London 2005
Y tengo que ser sincero con ustedes. Fueron bien pocos los que pudieron completarla. La única condición era que no más de cuatro autores estuvieran muertos. Yo creo que haber puesto esa regla fue la razón de que casi ninguno pudo terminar con sus Top Ten.
Este fin de semana me voy a visitar la muestra de La Escuela de Dusserldof en la Fundación Proa. ¿La vieron ya?. …”Odio las fotos de paisajes” sentenció Hans. “Los paisajes son para mirarlos, no para fotografiarlos”….Yo todavÃa no hago mi lista. Ustedes?

Ya estoy instalado en un bonito hotel del Centro Histórico del DF. Son las nueve y todavÃa no me decido a desayunar. Repaso la lista de visionadores con los que voy a compartir las jornadas de mañana y pasado mañana. Cada uno de nosotros verá diez y ocho fotógrafos a razón de veinte minutos cada uno. De esta selección, sumada a las de Lima y Madrid, saldrá el ganador del premio Descubrimientos 2009 del festival PhotoEspaña.
Estoy redormido… Vuelvo a revisar la lista y encuentro a Charlotte Cotton entre mis compañeros de visionado. No lo puedo creer! es la autora de The Photography as Contemporary Art. Este librito me acompaña a todos lados desde hace dos años. Charlotte es una grossa, y ahorita mismo me voy a desayunar con ella.
La seguimos…
A ver, el fin de semana no fue el mejor de mi vida. Todo por que me desbordó la alegrÃa en la fiesta del taller de FotoDoc 2008
del viernes pasado. Pero solo fue un dÃa de internación!. El domingo estaba como nuevo, y el sol estaba maravilloso! asi que salà de paseo (ya sin esas molestas muletas). Fui otra vez a ver más detenidamente la muestra del World Press Photo Contest 2008 en el Centro Cultural Borges.
Al rato nomás, me volvieron las náuseas y un dolor filoso comenzó a atravesarme el estómago, de izquierda a derecha, de arriba hacia abajo. Pero eran otras las razones del mismo dolor. Me pregunté una y otra vez sobre la utilidad de tanto horror fotografiado. Tampoco les voy a echar la culpa a los jurados, o a los participantes de que el mundo sea un infierno. Hace 55 años que el WPPH viene mostrando estas mismas realidades y nada ha mejorado. Y no digo que ellos tengan la misión de cambiar algo.
Me detengo en una foto mÃnima. Es una toma nocturna. Un alambrado de púas es el único paisaje, tocado por un vestido de una niña enganchado entre las puntas filosas del alambre. La foto es de Yonathan Weitzman y fue tomada en el lÃmite entre Israel y Egipto. La prenda es de una nena africana que huÃa con su familia del conflicto de Darfour.
Salà del CCB y me fui al Museo Fernández Blanco. Sigo fascinado por las imágenes de Josef Sudek. TenÃa que verlo otra vez. Entender los por qué de este hombre que sufrió los horrores de la guerra (perdió enterito el brazo derecho en el frente italiano), y que llevó una vida un poco solitaria, sin amores conocidos, casi siempre en Praga, fotografiando paisajes y los objetos que según él cobraban vida como en los sueños de los niños.
Y me enamoré perdidamente de esta fotografia que les muestro arriba. Papeles abullonados como una inmensa nube interior, un mÃnimo florero con unas margaritas casi marchitas. Un cenicero. Pilas desordenadas de libros en el fondo. La luz maravillosa que no entiendo de dónde sale.
Pienso en la foto de Weitzman y la comparo con la de Sudek. Son Ãntimas, opuestas pero de algún modo evocan una pérdida que no alcanzo a comprender del todo. Ni falta hace. Los suaves papeles de Sudek calman las agujas en mi estómago. Estoy más sereno. El dolor de la belleza se manifiesta de tantas maneras. Es el fin de la tarde.

El sábado pasado fui a ver la muestra “Malvinas. Retratos y paisajes de guerra” de Juan Travnik y (bajo la benéfica influencia de Vicky) visitamos también en la sala de al lado, la gran exposición “Pompeya”, de Nahuel Vecino. Un despliegue de casi cincuenta pinturas y dibujos.

Los dos exponen dos géneros dentro de sus trabajos. Travnik: el paisaje en gran formato, y el retrato. Vecino: La pintura y el dibujo. El primero utiliza los paisajes como nexos entre los retratos y al mismo tiempo compone un diseño en las paredes que rompe la monotonÃa de la sucesión de retratos frontales. Algunos de ellos están un poco altos! (señala Vic) y es difÃcil observarlos con detenimiento. Han sido sacrificados por la falta de espacio, o por la tentación del diseño?
Vecino agrupa los pequeños dibujos e interfiere entre las pinturas, que presenta más formalmente. Los dibujitos forman una nube de lÃneas y colores. Me gustó que le diera esa impronta inacabada. Como si hubieran sido ordenados en el momento, casi al azar.

Y ayer a la tarde pasé por Canasta, donde inauguraban Ignacio Parodi y Violeta Renyi (Muffin). Canasta es un lugar mÃnimo, chiquitÃsimo! Las fotos de Muffin en una pared y en la de enfrente las de Parodi. Te das vuelta y ves a uno o a otro. Siempre hay que darse vuelta. Armaron grupos, distintos tamaños pegados en fibrofà cil y alguna enmarcada y con vidrio. Acá si, la falta de espacio obligó a pegar algunas fotos muy arriba, y la luz no era buena. Asi que cuando empezó a atardecer se acabó la muestra para mi. Mejor las veo en Flickr me parece.